Resultan
significativos los diferentes escenarios exhibidos grupalmente, donde confluyen
una serie de dinámicas, interacciones y manifestaciones cotidianas que
facilitan la construcción de subjetividades, a la vez que la identificación de
problemáticas y recursos de afrontamiento que dibujan la necesidad y su
solución desde la mente que las interpreta, las siente y las comunica.
Es
así, como se reflejan en los contextos abordados una serie de interacciones
entre sujetos y los entornos que dan lugar a afianzar los vínculos y a
propiciar retejer los lazos de hermandad, de bienestar, progreso, sentido de
identidad, visibilidad, sentido de la vida, diversión, entre otros,
desdibujando los espacios vitales y dando paso al inhumano escenario donde se
induce por ejemplo, a población vulnerable desde su etapa de desarrollo físico
y cognitivo, al consumo de SPA y hasta su propia comercialización; desfilando
en cada ejercicio, una serie de problemáticas que van a la cruenta deforestación; a la injusta invasión y construcción ilegal en zonas protegidas,
donde el pobre es desterrado donde quiera que pretenda refugiarse y al rico se
le protege; la marginación y conflictos de género; la indiferencia ciudadana
ante la tragedia humana y otras devastaciones de vida.
Los
escenarios descritos mediante las imágenes y sentidas narrativas reflejan
subjetividades que dan saltos vertiginosos entre el malogrado ambiente
violento, marginal y degradante, al bienestar y la sana convivencia, si la
voluntad ciudadana así lo determina, pues hay recursos resilientes que pueden
abrir nuevos caminos esperanzadores, que solo dependen de la voluntad y
persistencia ciudadana. Estos contextos inundados de recursos y
valores resilientes en sus habitantes. Revisten de importancia el ejercicio
académico aquí exhibido.
No
deja igualmente de convocar en cada toma socializada, el reconocimiento a la
belleza y significado que cada imagen representa con los recursos de
afrontamiento implícitos en toda forma de vida y que, de afinarse la voluntad
comunitaria, derivarían en progresos y beneficios vitales.
Son
múltiples y variadas las maneras que mediante la narrativa y el uso de foto
voz, se conocen impensables formas de violencia que, por supuesto repercuten en
la propia vida comunitaria y en la de sus descendentes y ascendentes, siendo la
imagen un medio fundamental para apropiarse de significados sociales que
comunican y conducen a reflexiones e intervenciones.
La Subjetividad y la memoria desde su concepto
y práctica evidenciadas, permitió comprobar, como la técnica de foto voz, dejó al descubierto una
serie de hechos violentos que derivan en desazón y dolor ancestral y que
conducen a reflexionar alrededor de los distintos contextos culturales,
sociales, sistemas de creencias y comportamientos propios de la descomposición
social que se ha perpetuado en Colombia, de cara a retomar de las experiencias
individuales y grupales, la identificación de las subjetividades e
intersubjetividades que manan en esos contextos sumidos bajo el manto de la
impunidad y la indiferencia, dando paso a reconocer, los valiosos
recursos de afrontamiento de cada escenario vivenciado, donde hay
lugar a que se oriente e intervenga a las comunidades en la transformación de
realidades para los diferentes sectores de interés personal, familiar,
comunitario, socio-cultural entre otros.
Por
lo tanto, en el proceso de intervención con esta estrategia de pedagogía social
fue posible que las estudiantes de psicología visibilizaran las problemáticas
de sus entornos, permitiendo la comprensión de aquellas formas de violencia que
no son perceptibles con los ojos, sino, que requieren de un mirar con sentido
social y que su narrativa condujo a apropiarse de memorias que inducen
igualmente al cambio comunitario, buscando desanclar memorias del pasado que
dañan y paralizan, para apropiarse el presente y del esperanzador futuro, donde
es la comunidad la encargada de desentrañar los dolores más arteros, mediante
su memoria comunicada, vivenciada, escuchada y procesada, para dar paso a la
sanación colectiva y al afrontamiento como única posibilidad de seguir adelante.
A lo largo, del
ejercicio académico que ocupa la atención, se hacen evidentes comportamientos
de la ciudadanía que toman distancia de lo verdaderamente valioso y útil para
sí mismos y las futuras generaciones. Se encarna la indiferencia y la
normalización de esta, ante actitudes y creencias que denotan abandono por lo
que demanda presencia y mantenimiento, acciones que conducen a abrir la brecha
entre lo benévolo para la colectividad y
lo que le resulta disfuncional a largo plazo.
Desde la
mirada de la dimensión psicosocial el profesional en psicología, junto con los
actores que median y aportan a las decisiones comunitarias, pueden intervenir
mediante una serie de acciones preventivas y promocionales, que deriven en
principio en el querer del cambio conductual, a la luz de apropiarse de su
entorno como si se tratara de su propia casa – aunque así lo es - , y propiciar
comunitariamente una adherencia al cuidado, el servicio mancomunado y el
fomento de la sana convivencia y conexión con toda forma de vida.
Tal como lo expresa Fabris, 2010, 2011
alrededor de la subjetividad colectiva:
“Refiere a los denominadores comunes de los modos de pensar, sentir y
actuar que tienen los integrantes de un colectivo social que puede abarcar a
los habitantes de una ciudad, una región, una nación o cualquier subconjunto
social que quiera ser considerado. Incluye no sólo los discursos y representaciones
sociales sino también las emociones, vivencias y acciones de los sujetos
colectivos” (p.32).
Ahora bien, dando lugar a la expresión,
el sentir y la viencia gracias a la memoria, hay espacio suficiente desde lo
psicosocial para reconocer entonces los recursos
de afrontamiento.
En
cada experiencia académica se les reconoce estos recursos, donde el
empoderamiento de las comunidades; la resiliencia y la capacidad de auto
gestionar las soluciones a lo que les aqueja y comprime, da paso a
identificar su papel activo ante la política púbica que le afecta y compromete
como comunidad, conociendo y capacitándose sobre las competencias
funcionales de los distintos actores institucionales y no gubernamentales,
entre otros, conducente a asociar la necesidad inminente con el recurso de
contraste propuesto, a fin de coadyuvar con acciones que triangulan las
potenciales soluciones que darían lugar a cambios profundos que erradiquen las
problemáticas y le apuesten al resarcimiento de los derechos vulnerados de la
población afectada, dispuesta a asumir roles activos, a tomar decisiones de
interés general, que les otorgue mecanismos de autogestión, antes que roles
pasivos y dependientes, que perpetúen los problemas, ocultándose la posibilidad
de asumirlos y trascenderlos.
Como en todos los casos expuestos, los
recursos de afrontamiento trascendentes están en el mismo ser humano que desde
su individualidad o colectividad pueden redireccionar sus vidas, sus economías,
las conductas, comportamientos sociales y/o culturales, que apunten a hacer de
su vida diaria, una plataforma ideal para sí mismo y para los otros. Ahora
bien, existen proyectos gubernamentales y no gubernamentales que con la participación
de la comunidad pueden resultar como soluciones económicas familiares y
comunitarias.
Todos
los contextos elegidos tienen por sí mismos recursos favorables para desplegar
una serie de acciones que resultan viables a la hora de fomentar la calidad de
vida de usuarios del transporte masivo, peatones, entre otros.
En escenarios como todos los expuestos, la interacción entre psicólogo(a) y
comunidad se torna bastante útil, de manera que, tal como lo cita la autora
Jimeno, M (2007) que: “El compartir nos acerca a la posibilidad de
identificarnos con las víctimas, permite recomponer su membresía a la comunidad
y restablecer o crear lazos para la acción ciudadana.” (p. 174).
De manera
que, surgen entonces reflexiones que
desde lo psicosocial deja la experiencia academia aquí registrada,
tales como:
·
Este ejercicio académico que dejan
entrever potencialidades implícitas en quienes sufren a diario discriminaciones
sociales por razones de su pasado, por los escasos recursos económicos o
sencillamente por conductas y comportamientos agresivos legitimados
socialmente, pero que, una vez conscientes de ello, las comunidades bajo
orientación psicosocial pueden salir de ellas de forma paulatina y adecuada, a
la vez que desvincularse de su propia victimización en procura de desplegar
habilidades y competencias en aras de lograr para sí mismos y las generaciones
ascendentes y descendientes, bienestar social y por ende al calidad de vida.
·
Es fundamental destacar como
reflexión, que, a partir de este ejercicio, se produce un despertar interno en
la mente de cada profesional en psicología, a la luz de descubrir las
subjetividades y significados simbólicos de los escenarios, donde la técnica de
Foto Voz se constituye en un medio fundamental mediante el cual, se descubren
problemáticas evidentes, las cuales en la mayoría de los casos son
normalizados, a la vez que, se hacen evidentes las potencialidades de la
comunidad.
·
Esta experiencia deja reflexiones
significativas, donde ante la problemática que se trate, si se cuenta con la
voluntad de la población que desde su individualidad adopte conciencia de
querer ser generadora de valores ejemplificados, podrá alcanzar la anhelada
convivencia, el progreso colectivo y el bienestar comunitario.
·
Es mediante el afianzamiento de valores
universales donde el ser humano puede resarcir los daños que desde su propia
inconsciencia – sea por acción o por omisión - ha venido desplegando, asumiendo
responsabilidades sociales en el entendido que la comunidad dispone de recursos
de afrontamiento que le permiten mejorar sus condiciones de vida, pero no como
sujeto pasivo, sino como auto gestionador y activo.
Referencias
Bibliográficas:
Fabris, F.
(2010). Un modelo de análisis de la subjetividad colectiva a partir
de la lectura de los emergentes psicosociales. XII Congreso metropolitano de
psicología. Buenos Aires. Recuperado el 24 de octubre de 2018 de: http://milnovecientossesentayocho.blogspot.com.co/2015/08/un-modelo-de-analisis-de-la.html
Jimeno, M. (2007).
Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia. Revista de arqueología y antropología
Antípoda. Universidad de los Andes. Número 5 pp. 169 - 190.
Recuperado el 23 de octubre de 2018 de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=81400509
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