jueves, 25 de octubre de 2018

PAULINA RAMIREZ AYALA






PRESENTACIÓN FOTO VOZ - PAULINA RAMIREZ AYALA



Seguidamente se encuentra el análisis derivado de la experiencia grupal:
     Resultan significativos los diferentes escenarios exhibidos grupalmente, donde confluyen una serie de dinámicas, interacciones y manifestaciones cotidianas que facilitan la construcción de subjetividades, a la vez que la identificación de problemáticas y recursos de afrontamiento que dibujan la necesidad y su solución desde la mente que las interpreta, las siente y las comunica.
     Es así, como se reflejan en los contextos abordados una serie de interacciones entre sujetos y los entornos que dan lugar a afianzar los vínculos y a propiciar retejer los lazos de hermandad, de bienestar, progreso, sentido de identidad, visibilidad, sentido de la vida, diversión, entre otros, desdibujando los espacios vitales y dando paso al inhumano escenario donde se induce por ejemplo, a población vulnerable desde su etapa de desarrollo físico y cognitivo, al consumo de SPA y hasta su propia comercialización; desfilando en cada ejercicio, una serie de problemáticas que van a la cruenta deforestación; a la injusta invasión y construcción ilegal en zonas protegidas, donde el pobre es desterrado donde quiera que pretenda refugiarse y al rico se le protege; la marginación y conflictos de género; la indiferencia ciudadana ante la tragedia humana y otras devastaciones de vida.

       Los escenarios descritos mediante las imágenes y sentidas narrativas reflejan subjetividades que dan saltos vertiginosos entre el malogrado ambiente violento, marginal y degradante, al bienestar y la sana convivencia, si la voluntad ciudadana así lo determina, pues hay recursos resilientes que pueden abrir nuevos caminos esperanzadores, que solo dependen de la voluntad y persistencia ciudadana. Estos contextos inundados de recursos y valores resilientes en sus habitantes. Revisten de importancia el ejercicio académico aquí exhibido.
           Ahora bien, desde la imagen como acción política para extraer nuevos significados sociales, justamente fue mediante la foto voz que se pudo correr el velo del ir y venir automático de cada cotidianeidad y ante ese alto en el camino que cada profesional en formación realizó, se pasó de la simple mirada de formas, a la experimentación de varios matices que subyacen en terrenos urbanos y rurales a lo largo y ancho del territorio nacional.

      No deja igualmente de convocar en cada toma socializada, el reconocimiento a la belleza y significado que cada imagen representa con los recursos de afrontamiento implícitos en toda forma de vida y que, de afinarse la voluntad comunitaria, derivarían en progresos y beneficios vitales.

    Son múltiples y variadas las maneras que mediante la narrativa y el uso de foto voz, se conocen impensables formas de violencia que, por supuesto repercuten en la propia vida comunitaria y en la de sus descendentes y ascendentes, siendo la imagen un medio fundamental para apropiarse de significados sociales que comunican y conducen a reflexiones e intervenciones.

     La Subjetividad y la memoria desde su concepto y práctica evidenciadas, permitió comprobar, como la  técnica de foto voz, dejó al descubierto una serie de hechos violentos que derivan en desazón y dolor ancestral y que conducen a reflexionar alrededor de los distintos contextos culturales, sociales, sistemas de creencias y comportamientos propios de la descomposición social que se ha perpetuado en Colombia, de cara a retomar de las experiencias individuales y grupales, la identificación de las subjetividades e intersubjetividades que manan en esos contextos sumidos bajo el manto de la impunidad y la indiferencia, dando paso a reconocer, los valiosos recursos  de afrontamiento de cada escenario vivenciado, donde hay lugar a que se oriente e intervenga a las comunidades en la transformación de realidades para los diferentes sectores de interés personal, familiar, comunitario, socio-cultural entre otros.

   Por lo tanto, en el proceso de intervención con esta estrategia de pedagogía social fue posible que las estudiantes de psicología visibilizaran las problemáticas de sus entornos, permitiendo la comprensión de aquellas formas de violencia que no son perceptibles con los ojos, sino, que requieren de un mirar con sentido social y que su narrativa condujo a apropiarse de memorias que inducen igualmente al cambio comunitario, buscando desanclar memorias del pasado que dañan y paralizan, para apropiarse el presente y del esperanzador futuro, donde es la comunidad la encargada de desentrañar los dolores más arteros, mediante su memoria comunicada, vivenciada, escuchada y procesada, para dar paso a la sanación colectiva y al afrontamiento como única posibilidad de seguir adelante.
   A lo largo, del ejercicio académico que ocupa la atención, se hacen evidentes comportamientos de la ciudadanía que toman distancia de lo verdaderamente valioso y útil para sí mismos y las futuras generaciones. Se encarna la indiferencia y la normalización de esta, ante actitudes y creencias que denotan abandono por lo que demanda presencia y mantenimiento, acciones que conducen a abrir la brecha entre lo benévolo  para la colectividad y lo que le resulta disfuncional a largo plazo.
    Desde la mirada de la dimensión psicosocial el profesional en psicología, junto con los actores que median y aportan a las decisiones comunitarias, pueden intervenir mediante una serie de acciones preventivas y promocionales, que deriven en principio en el querer del cambio conductual, a la luz de apropiarse de su entorno como si se tratara de su propia casa – aunque así lo es - , y propiciar comunitariamente una adherencia al cuidado, el servicio mancomunado y el fomento de la sana convivencia y conexión con toda forma de vida.
       Tal como lo expresa Fabris, 2010, 2011 alrededor de la subjetividad colectiva:
Refiere a los denominadores comunes de los modos de pensar, sentir y actuar que tienen los integrantes de un colectivo social que puede abarcar a los habitantes de una ciudad, una región, una nación o cualquier subconjunto social que quiera ser considerado. Incluye no sólo los discursos y representaciones sociales sino también las emociones, vivencias y acciones de los sujetos colectivos” (p.32).
      Ahora bien, dando lugar a la expresión, el sentir y la viencia gracias a la memoria, hay espacio suficiente desde lo psicosocial para reconocer entonces los recursos de afrontamiento.
   En cada experiencia académica se les reconoce estos recursos, donde el empoderamiento de las comunidades; la resiliencia y la capacidad de auto gestionar las soluciones a lo que les aqueja y comprime, da paso a identificar su papel activo ante la política púbica que le afecta y compromete como comunidad, conociendo y capacitándose sobre  las competencias funcionales de los distintos actores institucionales y no gubernamentales, entre otros, conducente a asociar la necesidad inminente con el recurso de contraste propuesto, a fin de coadyuvar con acciones que triangulan las potenciales soluciones que darían lugar a cambios profundos que erradiquen las problemáticas y le apuesten al resarcimiento de los derechos vulnerados de la población afectada, dispuesta a asumir roles activos, a tomar decisiones de interés general, que les otorgue mecanismos de autogestión, antes que roles pasivos y dependientes, que perpetúen los problemas, ocultándose la posibilidad de asumirlos y trascenderlos.
       Como en todos los casos expuestos, los recursos de afrontamiento trascendentes están en el mismo ser humano que desde su individualidad o colectividad pueden redireccionar sus vidas, sus economías, las conductas, comportamientos sociales y/o culturales, que apunten a hacer de su vida diaria, una plataforma ideal para sí mismo y para los otros. Ahora bien, existen proyectos gubernamentales y no gubernamentales que con la participación de la comunidad pueden resultar como soluciones económicas familiares y comunitarias.
   Todos los contextos elegidos tienen por sí mismos recursos favorables para desplegar una serie de acciones que resultan viables a la hora de fomentar la calidad de vida de usuarios del transporte masivo, peatones, entre otros.
     En escenarios como todos los expuestos, la interacción entre psicólogo(a) y comunidad se torna bastante útil, de manera que, tal como lo cita la autora Jimeno, M (2007) que: “El compartir nos acerca a la posibilidad de identificarnos con las víctimas, permite recomponer su membresía a la comunidad y restablecer o crear lazos para la acción ciudadana.” (p. 174).
 De manera que, surgen entonces reflexiones que desde lo psicosocial deja la experiencia academia aquí registrada, tales como:
·         Este ejercicio académico que dejan entrever potencialidades implícitas en quienes sufren a diario discriminaciones sociales por razones de su pasado, por los escasos recursos económicos o sencillamente por conductas y comportamientos agresivos legitimados socialmente, pero que, una vez conscientes de ello, las comunidades bajo orientación psicosocial pueden salir de ellas de forma paulatina y adecuada, a la vez que desvincularse de su propia victimización en procura de desplegar habilidades y competencias en aras de lograr para sí mismos y las generaciones ascendentes y descendientes, bienestar social y por ende al calidad de vida.
·         Es fundamental destacar como reflexión, que, a partir de este ejercicio, se produce un despertar interno en la mente de cada profesional en psicología, a la luz de descubrir las subjetividades y significados simbólicos de los escenarios, donde la técnica de Foto Voz se constituye en un medio fundamental mediante el cual, se descubren problemáticas evidentes, las cuales en la mayoría de los casos son normalizados, a la vez que, se hacen evidentes las potencialidades de la comunidad.

·         Esta experiencia deja reflexiones significativas, donde ante la problemática que se trate, si se cuenta con la voluntad de la población que desde su individualidad adopte conciencia de querer ser generadora de valores ejemplificados, podrá alcanzar la anhelada convivencia, el progreso colectivo y el bienestar comunitario.

·         Es mediante el afianzamiento de valores universales donde el ser humano puede resarcir los daños que desde su propia inconsciencia – sea por acción o por omisión - ha venido desplegando, asumiendo responsabilidades sociales en el entendido que la comunidad dispone de recursos de afrontamiento que le permiten mejorar sus condiciones de vida, pero no como sujeto pasivo, sino como auto gestionador y activo.

Referencias Bibliográficas:
Fabris, F. (2010). Un modelo de análisis de la subjetividad colectiva a partir de la lectura de los emergentes psicosociales. XII Congreso metropolitano de psicología. Buenos Aires. Recuperado el 24 de octubre de 2018 de: http://milnovecientossesentayocho.blogspot.com.co/2015/08/un-modelo-de-analisis-de-la.html
Jimeno, M. (2007).  Lenguaje, subjetividad y experiencias de violencia. Revista de arqueología y antropología Antípoda. Universidad de los Andes.  Número 5 pp. 169 - 190. Recuperado el 23 de octubre de 2018 de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=81400509

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